La institución por excelencia de la
educación formal es la escuela. En ella se concretan los problemas de
finalidad, autoridad, interacción y currículo que constituyen la problemática
básica del docente y en los cuales se refleja la sociedad entera.
La escuela constituye lo se llama un aparato
ideológico especializado, ya que su función está relacionada con la
transmisión, conservación y promoción de la cultura, lo cual favorece la
integración de una persona en una determinada sociedad. "Para educar es
necesario un aparato cultural, a través del cual la generación anterior
transmite a la generación de los jóvenes toda la experiencia del pasado (de
las viejas generaciones pasadas), les hace adquirir sus inclinaciones y hábitos
(incluso los físicos y técnicos que se adquieren con la repetición) y transmite
enriquecido el patrimonio del pasado".
Esta transmisión de contenidos, donde
está implícito lo ideológico, se realiza principalmente a través de la escuela,
órgano que, hasta fechas muy recientes, no había sido cuestionado; pese a ser
depositaria de una serie de mitos tales como la neutralidad, tanto de la
ciencia, como de la acción educativa, de la igualdad de oportunidades, etc.
Hasta hace poco, cuando se presentaban problemas en la escuela, relativos a la calidad de la enseñanza, al aprovechamiento escolar, a la disciplina, etc., se centraba el análisis de éstos, en las conductas individuales que el profesor o el alumno asumieran, sin cuestionar la forma en que la escuela misma, con sus normas, su aislamiento respecto a la sociedad global, los requisitos que impone al cuestionamiento de contenidos y programas, contribuye a acentuar una problemática que en algunos casos supera incluso los límites de la escuela, o sea, desconociéndose en esta problemática la forma como la institución misma determina o influye en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Hasta hace poco, cuando se presentaban problemas en la escuela, relativos a la calidad de la enseñanza, al aprovechamiento escolar, a la disciplina, etc., se centraba el análisis de éstos, en las conductas individuales que el profesor o el alumno asumieran, sin cuestionar la forma en que la escuela misma, con sus normas, su aislamiento respecto a la sociedad global, los requisitos que impone al cuestionamiento de contenidos y programas, contribuye a acentuar una problemática que en algunos casos supera incluso los límites de la escuela, o sea, desconociéndose en esta problemática la forma como la institución misma determina o influye en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
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